Jornada épica de fuerza y unión

El taller de adolescentes que coordina Leticia Bertotto arrastró la autobomba de 25 toneladas en un trayecto de dos kilómetros.

En breve diálogo con esta hoja digital, Leticia Bertotto precisó que “los que participaron fue el grupo de adolescentes del taller que funciona en el marco del Pro Vida. Es el cuarto año que llevamos adelante esta gesta. La primera fue una prueba piloto con 20 atletas; la segunda fueron 50; la tercera 80 y el lunes fueron un total de 150, lo que muestra la necesidad de este espacio para ellos. En el taller se les dictan charlas sobre todos los aspectos de la vida, como parte de la formación cívica, la importancia de los valores. Ellos no tienen la obligación de asistir o estar en todas estas charlas, y sin embargo, año tras años han sumado responsabilidades y han tomado al taller como propio, y lo defienden. Piden cosas educadamente, y en ese sentido se han concretado varias jornadas exitosas”.

Con relación a lo que sucedió el lunes por la tarde, Leticia que es la coordinadora con la asistencia de Juan Martín Sosa, Mirko Carripilong, Mario Cané y el acompañamiento del director José Luis Carluche, enfatizó que “fue un acto de fuerza y de unión. Una propuesta nunca hecha con tantos adolescentes como arrastrar una autobomba de 25 toneladas durante dos kilómetros. También estuvo el equipo Bertotto para apoyar y enseñar en una jornada épica; se vivió un ambiente de solidaridad, de unión”.

“Fue poner el tema a luz de la sociedad, visibilizarlo, ante semejante demostración. Al ser tan particular fue una especie de llamador, ver trabajar en equipo, mancomunadamente, algo laborioso donde nadie aflojó, nadie soltó la soga y resultaba emocionante como se alentaban entre ellos, chicos de varios barrios, se ovacionaban. Vamos… vamos que podemos, se escuchaba al unísono de la sirena de la autobomba. Eran voces, gritos de jóvenes que se alentaban entre ellos, en un fin común.

En una soga ubicamos todos los varones y en otra a todas las mujeres; verla juntas emocionaba a cualquiera. Un grupo también se encargaba de ir hidratando por el fuerte calor de la tarde.

Ellos necesitaban una oportunidad y estuvieron allí. Necesitan que les demos una mano, un compromiso de la sociedad que debe asumir; están para aprender y son también el futuro. No se debe prejuzgar y dejarlos de lado y señalarlos.

Llegar al Faro fue un acto simbólico, de llegar a buen puerto, de arribar a la meta señalada. La estrategia fue la unión y el resultado la evolución.

Ellos ya no son los mismos. Cambiaron, se demostraron que podían, se quedaron hablando sobre el tema. Escuché decir a uno: es la primera vez que logro algo. Abrieron sus mentes y sus corazones, sintieron lo que es la unión en un acto noble. No fue por recibir un premio o una paga, sino demostrar que podían, nada más. Y lo valoraron, se valoraron, que es lo que importa.

Finalmente sintieron alegría y sobrevino la paz, todos charlando con todos, hablaban y comentaban. “Viste que lo logramos”, decían.

No fueron solo palabras, sino hechos. La unión hace la fuerza, la fuerza hace al progreso y el progreso hace a la evolución”, Leticia Bertotto al fin.

Fotos: Angel Aimar