Deporte Capital

Semana de definiciones

Desde que el presidente Alberto Fernández postuló al país para organizar en soledad la Copa América, se sumaron voces en favor y en contra.

El propio frente de gobierno no tiene bien en claro si quiere mostrarle al continente que puede albergar al torneo de selecciones más antiguo del mundo. La voluntad política de algunos sectores se choca contra la situación epidemiológica, que convenció al propio Fernández a confinar por nueve días a la mayoría de los argentinos.

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Nicolás Kreplak, el viceministro de Salud en Buenos Aires, la provincia que gobierna Axel Kicillof, un cristinista puro, se manifestó en contra del campeonato. “A veces las organizaciones grandes [por Conmebol] imponen reglas homogéneas para todos y eso puede ser un problema si no entendemos el momento que estamos viviendo.

Desde mi punto de vista sería mejor si se pospusiera un par de meses”, dijo en Radio El Destape. Y criticó ciertos “beneficios especiales” del fútbol: “Parece que hay una suerte de automatismo en algunas decisiones de algunos deportes”.

Por lo pronto, los futbolistas que deban participar en encuentros internacionales (eliminatorias, Copa Libertadores y Copa Sudamericana) en la Argentina quedaron exceptuados de las nuevas restricciones mediante un decreto publicado ayer. Eso sí: no pueden usar el transporte público para desplazarse.

Carla Vizzotti, la ministra nacional de Salud, le respondió a Kreplak en TN: “Recibir 2000 personas con protocolos en la Copa América no es un riesgo”. Las dos posturas están bien marcadas. El ala pro-fútbol del Gobierno (que tiene como estandarte al propio Fernández) considera que organizar el torneo con delegaciones en burbujas sanitarias, controladas y con testeos permanentes “no entraña ningún problema sanitario”. Claro que junto a los futbolistas vendrá también la prensa, interesada en cubrir la actuación de sus seleccionados. Y ésa será otra historia: ¿cómo tener en burbuja a los periodistas?

Ésta será una semana de definiciones. Está previsto que el gobierno argentino y Conmebol hablen cara a cara en estos días. Desde Luque, donde está emplazada la sede de la confederación, esperan un encolumnamiento del Gobierno detrás de la causa Copa América. Que el presidente, si realmente quiere que el país organice el torneo, baje la orden de que todos sus subordinados colaboren. Claro que también deberá estar dispuesto a pagar el costo político de las críticas. “Fútbol sí y escuelas no”, le reprocharán sus adversarios. Y también se lo recordarán algunos propios.

En Conmebol trazaron varias posibilidades. Si se pudiera apostar, la favorita sería la de 100% argentina. Más atrás, la de 50% con Chile, aunque saben que lo más probable es que haya errores de organización. Hasta hace dos meses, los trasandinos ni siquiera figuraban en el radar. Que ahora en Luque piensen en trasplantar la organización de la competencia obedece a que los comités organizadores locales no son más del país organizador, sino de la propia confederación. Eso facilita el manejo de los tiempos.

Fuente: La Nación Deportes

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