El vigésimo agasajo de Deporte Capital dio un paso adelante. Los destinatarios: ellos, los deportistas. También colegas y amigos.
La característica de estos encuentros no obedece a un lineamiento estricto, sino que emerge casi de espontáneo. Deportistas destacados, claro, aun cuando algunos no estén y quedarán para la próxima nominación. Colegas, con quienes compartimos partidos de cualquier disciplina y conferencias de prensa; que nos preguntamos en la búsqueda de la información correcta; otros, con quienes hemos trabajado en una redacción, y también amigos, gente conocida, de buena cepa.
Y de eso se trata estas convocatorias, reservadas especialmente para deportistas que se esfuerzan o esforzaron para llegar lo más lejos posible. Por qué no hacerlo entonces, si basta gestionar (con reciprocidad) _sin solicitar que nos regalen absolutamente nada_ y con una acertada organización en pos de atender en tiempo y forma el propósito buscado.
En los últimos cinco agasajos se sumó instintivamente Jorge Lezcano con quien se coincidió plenamente en estas premisas claras, transparentes y con una sola finalidad. Que los deportistas se sientan acompañados desde otro lugar. Con una buena atención, excelente comida y un simple certificado que exponga los logros conseguidos.
Jorge le entregó a estos encuentros una superior comodidad, otros matices y colorido. Y se valora mucho. Los destinatarios se han mostrado conformes y agradecidos. Y si es así, continuaremos apostando a estas realizaciones, como el sábado donde se reunió a un centenar de invitados, nada menos.